Simbiosis de optimismo

Era una bocazas sin remedio, ¿nunca te fijaste en como era su boca? tan grande que se le escapaban los secretos por entre las comisuras de los labios hasta cuando estaba bebiendo leche del cartón antes de que alguien de la casa la regañara (culpa del secreto o de la leche, también escapista). Hasta que, un día, apareció alguien de la mano de la premonición y aprendió a controlarlo. Fue el fin de toda bronca.

1 comentario:

Dara Scully dijo...

jo, a mí me gusta la gente a la que se le escapan las cosas por entre los dientes. me dan risa de la tierna.



(te mando cosquillas,
porque sí)